¿Qué es un análisis de orina y cuándo se realiza?

¿Qué es un análisis de orina y cuándo se realiza?

Descripción general 

El análisis de orina es una prueba diagnóstica que se utiliza con mucha frecuencia en la medicina y que consiste en recoger una pequeña cantidad de orina para después analizarla en el laboratorio. Con esta prueba podemos obtener información que ayuda al diagnóstico de patologías habituales o urgentes.

Se pueden dividir los tipos de análisis de orina según el método de recogida, aunque en esencia consisten en el mismo tipo de estudio:

Análisis de orina básico: se recoge la orina al miccionar en un bote, evitando el primer chorro de orina y último para así evitar contaminación de gérmenes. Es el tipo de recogida de orina más frecuente.

Análisis de orina de 24 horas: consiste en recoger toda la orina que se expulsa en un día en un bote. Sirve para poder calcular sustancias que aparecen en poca cantidad en la orina.

Análisis de orina con sonda: se trata de recoger la orina mediante una sonda que atraviese la uretra y llegue a la vejiga. Muchas veces se hace de este modo porque el paciente ya está sondado, pero otras se decide esta técnica porque así se consigue la orina sin contaminar desde la vejiga directamente.

Dentro del análisis de orina se pueden realizar múltiples estudios: tira reactiva, sedimento de orina, análisis fisicoquímico o análisis microbiológico. 

¿Cuándo se hace un análisis de orina? 

El análisis de orina es una prueba que se utiliza muy frecuentemente en la medicina porque no supone grandes molestias al realizarlo, es muy barata y puede aportar mucha información útil. Por eso se pide de rutina para detectar muchas enfermedades en fases precoces o controlar su tratamiento.

Las enfermedades en las que más se pide un análisis de orina son:

Aquellas que afectan al riñón (glomerulonefritis, cálculos renales, infecciones).

También se pide en enfermedades sistémicas como la diabetes mellitus o enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, lupus eritomatoso sistémico entre otras. 

Es útil, además, en la detección de infecciones de la orina, ya sean infecciones leves o graves (cistitis o pielonefritis complicadas).

Si te van a realizar un análisis de orina básico estas son las cuestiones que debes tener en cuenta para ir bien preparado a la prueba:

Duración: dura muy poco tiempo. La recogida de la muestra de orina la puedes hacer en tu casa. Se prefiere la orina de primera hora de la mañana y evitar el primer chorro al miccionar. Después solo tendrás que entregarla en la consulta del médico.


Ingreso: nunca requiere ingreso. Es una prueba que puede realizarse de forma ambulatoria.


¿Se necesita compañía?: no


Medicamentos: no es preciso tomar ningún medicamento previo al análisis de orina. Aunque hay que decirle al médico todos los medicamentos que se estén tomando en ese momento. Algunos fármacos pueden alterar las características normales de la orina. Muchos de ellos son fáciles de relacionar (diuréticos, por ejemplo), pero otros pueden pasar inadvertidos (por ejemplo, antibióticos).


Comida: habitualmente se pide que la muestra de orina se recoja tras un ayuno de ocho horas. Es decir, basta con recoger la orina de primera hora de la mañana habiendo cenado ligero y temprano la noche de antes.


Ropa: no necesitas vestuario especial ni para recoger la muestra ni para entregarla.


Documentos: es recomendable llevar tu tarjeta sanitaria y la indicación de la prueba cuando vayas a entregar la muestra de orina.


Embarazo y lactancia: se puede realizar la prueba sin modificar ninguna actitud. Es mejor que el médico sepa que estás embarazada porque la orina puede ser ligeramente diferente.


Contraindicaciones: no existen contraindicaciones para esta prueba.


¿Cómo se hace un análisis de orina? 

Necesitarás un bote estéril que te darán en la consulta del médico o tendrás que comprar en la farmacia.

Para valorar la realización de un análisis de orina, cuando llegues a la consulta el médico te hará unas preguntas generales sobre tu estado de salud: enfermedades importantes, factores de riesgo, estilo de vida, lugar de trabajo y sobre todo insistirá en los síntomas miccionales o urinarios. Después te realizará una exploración física general, y si decide que es necesario, te dará una indicación con el que pide la prueba y señalará los datos que quieren que analicen en el laboratorio.

Días después de esta primera visita, o en el mismo momento, podrás recoger la muestra y llevarla al ambulatorio. Cuando vayas a recoger la muestra de orina se recomienda tener tus partes íntimas limpias para evitar contaminación, y es mejor que no toques los bordes del bote con nada. Procura recoger la orina de la primera hora de la mañana, ya que estará más concentrada y es más útil para el análisis. El primer chorro de orina al miccionar es mejor no recogerlo porque es habitual que esté contaminado con gérmenes del tracto urinario.

¿Qué hacer una vez recogida la muestra de orina? 

Cuando termines de recoger la muestra cierra el bote con cuidado. Recuerda que para el análisis basta con poco volumen de orina, no hace falta que lo llenes al máximo. Deja el bote a temperatura ambiente, pero llévalo al ambulatorio en las horas siguientes. Si dejas el bote durante muchas horas al aire libre puede contaminarse de microbios o perder sustancias útiles para el análisis.

Cuando llegues a la consulta sólo tendrás que entregarlo y podrás irte. Los resultados pueden tardar desde horas a días y te los darán en la consulta del médico.

Recuerda que no existen complicaciones a la hora de hacerse un análisis de orina.

Dentro del análisis de orina se pueden realizar múltiples estudios. Por eso cuando el médico nos entrega los resultados de orina hay muchos datos numéricos acompañados de nombres y siglas que son difíciles de entender. Las pruebas que más se utilizan son:

Tira reactiva: se sumerge una tira de papel con reactantes químicos que reaccionan con ciertas sustancias que puede haber en la orina. Es el mismo método que se utiliza para los test de embarazo. Con esta prueba se diagnostican numerosas infecciones en los centros de salud de atención primaria por la presencia de numerosos globulos blancos o leucocitos que hacen cambiar de color la tira. Es un método rápido, pero menos fiable que un análisis de laboratorio.

Sedimento de orina: en la orina hay componentes sólidos disueltos. Para estudiarlos, la orina se centrifuga y los sólidos quedan en el fondo. Después se estudian al microscopio. Se pueden obtener datos como el pH (importante en situaciones de cálculos renales que se forman con situaciones de acidez de la orina), presencia de proteínas (en enfermedades renales o sistémicas que afecten al riñón), sangre (presente en enfermedades del sistema urinario, o en enfermedades autoinmunes), cuerpos cetónicos (útiles en el diagnóstico de complicaciones de diabetes o en ayuno prolongado), etcétera. También el hallazgo de bacterias o de un recuento elevado de leucocitos indicará la presencia de infección, sobre todo cuando la presencia de nitritos en la orina sea detectable, lo que implica que existe actividad bacteriana. 

En el caso de embarazo, se determina la presencia de hormona beta HCG (hormona gonadocoriónica beta) en orina, aunque esta suele ser más tardía que su positividad en sangre.

Análisis fisicoquímico: consiste en el estudio de ciertas propiedades físicas de la orina (como la densidad) y los componentes químicos que hay en ella (iones, glucosa, etcétera). La determinación del sodio y de potasio aportan información sobre el estado de hidratación, algunos efectos adversos de medicamentos diuréticos…

Análisis microbiológico: si se sospecha una infección se pueden buscar de forma directa bacterias en la orina. Cuando las hay el médico puede considerar necesario la realización de otra prueba diagnóstica llamada urocultivo. También se emplea para la detección de antígenos de algunos microorganismos como el neumococo que causan neumonías.

Determinación de sustancias tóxicas: se emplea para determinar si existe eliminación urinaria de drogas como cocaína, cannabis, o de sustancias estupefacientes como opiáceos, benzodiacepinas, anfetaminas, etcétera.