¿Qué son los forúnculos y cómo se tratan?

¿Qué son los forúnculos y cómo se tratan?

Descripción general

Las infecciones de piel y partes blandas, por siempre, han causado preocupación e interés en los seres humanos. 

Estas infecciones son causa común de consulta, hospitalización, incapacidad y de terapia con antibióticos. Las menos graves son manejadas tradicionalmente sin la necesidad de intervención quirúrgica, pero pueden llegar a ser más severas e invasivas, e incluso, poner pacientes en riesgo de la perdida de tejidos blandos, la amputación de un miembro o la muerte.

La piel se halla en contacto directo con el ambiente, que deposita sobre ella polvo, suciedad y bacterias, entre las que se encuentran él Estafilococo dorado como huésped habitual. El órgano más grande del cuerpo humano (la piel o como también se le conoce, Sistema Tegumentario), constituye el 16 % del peso corporal, es estéril antes del nacimiento, pero es importante reconocer que desde el primer día de vida se contamina con distintos microorganismos que van a ser residentes permanentes (flora habitual de la piel), es importante además saber que esta flora puede estar presente en la piel sin ser causa de procesos infecciosos.

La piel presenta tres capas principales, que de superficie a profundidad son; la epidermis (capa más superficial y avascular, lo que significa que carece de vasos sanguíneos), la dermis y la hipodermis (capa más profunda y con una alto riego sanguíneo). Puede decirse que las infecciones bacterianas de la piel y las partes blandas alcanzan a afectar la epidermis, la dermis, los anexos y el tejido celular subcutáneo (la grasa).

Adicionalmente, las infecciones de piel y su estructura son clasificadas por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) en: no complicadas y complicadas, criterio que se ha expandido y adoptado por muchos en una especie de consenso espontáneo. No complicadas son aquellas que responden a un simple ciclo de antibióticos, un sencillo drenaje o ambos, dentro de estas se encuentra la forunculosis, enfermedad con alta frecuencia en la población mundial y de la cual estaremos hablando a lo largo de todo este artículo.

Forúnculo

Un forúnculo es un nódulo inflamatorio doloroso, firme, profundo y eritematoso, que ocurre alrededor de folículos piloso y gradualmente crece para formar un absceso fluctuante. El agente causal (microorganismo causante de la infección) más reconocido es Staphylococcus aureus.

Los forúnculos son infecciones del folículo piloso, en las cuales la supuración se extiende a través de la dermis (capa más externa de la piel) hasta dentro del tejido celular subcutáneo, donde se forma un pequeño absceso, eso lo hace diferente a la foliculitis, entidad no quirúrgica en la cual la inflamación es más superficial y el pus está presente solo en la epidermis.

La lesión consta de un proceso inflamatorio con una pústula sobresaliente o "clavo" a través del cual emerge un pelo. Luego de la ruptura de un forúnculo, el pus es expulsado al mismo tiempo que todo el contenido interno del proceso inflamatorio, la herida empieza a curarse.

Esta es una afección frecuente y se localiza en zonas donde existen folículos pilosebáceos, por tanto, no surge en las palmas de las manos o en las plantas de los pies, sino en las zonas de mayor roce: el cuello, las axilas, la cintura, la ingle, región del pubis, los glúteos, el conducto auditivo externo y los folículos pilosos de las fosas nasales. Aunque pueden salir en cualquier región de nuestro cuerpo. 

Factores predisponentes

Esta infección la puede adquirir cualquier persona pero se ve favorecida por la irritación, la fricción, el rascado y el afeitado, especialmente en las personas que padecen de:

  • Dermatitis seborreica.
  • Anemia.
  • Alcoholismo.
  • Diabetes mellitus.
  • Hipogammaglobulinemia.
  • Desnutrición.
  • Obesidad.
  • Tratamiento con corticoides o citotóxicos.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Leucopenia (disminución de leucocitos en sangre, lo que indica generalmente que el sistema inmunológico se encuentra inhibido).
  • Otras: Suciedad de la piel, irritación de la piel, rascaduras de lesiones, fatiga física o mental, deficiencia nutricional y convalecencia de enfermedades.

Cuadro Clínico

Forúnculo Escrotal 

Al comienzo, el forúnculo se manifiesta como un nódulo firme de 1 a 2 cm, con eritema y dolor.

En cuestión de días se torna fluctuante debido a la formación de un absceso por debajo de la lesión que, al drenar, deja salir su contenido purulento espontáneamente. Según su localización se acompaña de pocos síntomas generales, aunque puede evolucionar con fiebre, prurito (picazón), malestar general y cefalea.

Entre el 3er y 4to día aparece un punto amarillo.

 Luego sobre el 5to y 6to día, abre espontáneamente en forma de absceso.

Sobre el 7mo y 8vo día se expulsa el clavo (lesión central, oscura en ocasiones violácea)

Después de pasado 7mo y 8vo día de expulsado el clavo, comienza el proceso de cicatrización. 

¿Cuándo debes consultar con un médico?

Por lo general, tú mismo puedes cuidar un forúnculo si es pequeño y si es uno solo. Pero consulta a tu médico si tienes más de uno a la vez o si un forúnculo:

  • Está en tu cara o afecta tu visión.
  • Empeora rápidamente o es extremadamente doloroso.
  • Causa fiebre.
  • Se hace más grande a pesar del cuidado personal.
  • No se ha curado en dos semanas.
  • Vuelve a aparecer.

¿Debo tomar algún antibiótico?

Pues sí, lo ideal sería luego de realizarle un estudio que se denomina Cultivo y Antibiograma, en el cuál su médico recoge una muestra del líquido procedente de la lesión y mediante el estudio de este se determina qué tipo de antibiótico sería más favorable para el paciente, teniendo en cuenta sobre todo las características del germen en cuestión, no obstante en múltiples ocasiones se aconseja el uso de antibióticos sistémicos, (tratamiento empírico), en general y en la mayoría de los casos es posible hacerlo por vía oral, reservando el modo parenteral para cuando se considere útil prevenir complicaciones o cuando estas se presenten. Los antibióticos más aconsejados y usados son, cefalosporinas de primera generación (Cefalexina), la Amoxicilina, Macrólidos, Tetraciclinas, Clindamicina, entre otros. Pueden usarse antibióticos de más potencia, como cefalosporinas de tercera generación (Ceftriaxona) y combinaciones con otros fármacos antibacterianos por vía parenteral en aquellos casos complicados, factores de riesgo presentes o múltiples lesiones. Recordar siempre que el empleo y uso de antibióticos debe siempre estar indicado y prescrito por un personal sanitario. 

Tratamiento

El tratamiento debe considerarse desde la prevención, al considerarse cada uno de los factores de riesgos antes mencionados. Por lo general, se pueden tratar los furúnculos pequeños en casa aplicando compresas calientes para aliviar el dolor y promover el drenaje natural, por lo que bajo ningún concepto debe desestimarse la sentencia clásica, para esta y otras lesiones superficiales, de que lo frío es para recoger y lo caliente para ablandar o favorecer la colección y posterior drenaje, la aplicación de compresas tibias al forúnculo acelera la licuefacción y favorece el drenado espontáneo.

Como regla principal jamás deberá exprimirse un forúnculo. Con la expresión no se favorece la eliminación del clavo, y en cambio, se aumenta el edema (inflamación), aparece la linfangitis y pueden desprenderse pequeños trombos sépticos que pudieran ocasionar daño a distancia. La región donde asienta el forúnculo debe estar inmovilizada. Cuando aún no supura es útil el calor húmedo que, macera la piel, favorece su abertura y se suprimirá cuando el forúnculo se haya abierto, son muy útiles también las duchas de aire caliente para acelerar el proceso de reblandecimiento. 

Remedios y medidas que pueden ayudar a que la infección sane más rápidamente y evitar que se propague. 

  • Compresas calientes. Aplica un paño o una compresa tibia en el área afectada varias veces al día, durante unos 10 minutos cada vez. Esto ayuda a que el forúnculo se rompa y drene más rápido.
  • Nunca aprietes un forúnculo ni le hagas un corte tú mismo. Esto puede propagar la infección.
  • Prevenir la contaminación. Lávate bien las manos después de tratar un furúnculo. Además, lava la ropa, las toallas o las compresas que hayan tocado el área infectada, especialmente si tienes infecciones recurrentes.

La aplicación de ungüentos y pomadas no ha demostrado evidencias de resultados favorables.

La incisión precoz no es aconsejable, ya que no puede acelerar la formación del "clavo", solo cuando el clavo ya formado es muy profundo y la lesión (muy doloras) tarda en abrirse, puede practicarse una incisión longitudinal que interese el forúnculo en toda su extensión.

Recordar siempre que cada paciente es un ser específico e independiente, por lo que muchos de ellos presentaran en mayor o menor medida algún que otro tipo de factor predisponente que los haga más o menos vulnerables a la aparición de complicaciones, así tenemos a los pacientes diabéticos los cuales constituyen un grupo de riesgo tanto para la aparición de estos procesos infecciosos, en este caso el forúnculo, como para la existencia de alguna complicación, por lo que en caso de tratarse de una paciente diabético no debe olvidarse la glicemia para imponer tratamiento necesario.

Técnica de la incisión y drenaje

Antisepsia

  • Lavado de manos, limpieza, desinfección y delimitación amplia de la zona con paños estériles y utilizando yodopovidona.

Anestesia local de la zona 


  • Aplicación de un anestésico local en la zona sin vasoconstrictor, este puede aumentar la necrosis de los tejidos infectados. Su empleo, no solo es para eliminar el dolor de la propia incisión, sino también para reducir el dolor durante la fase de desbridamiento de la cavidad. Recordar que ante esos procesos donde el pus invade completamente la zona resulta improbable que se logre una completa analgesia. Se infiltra superficialmente la piel que cubre el absceso y en profundidad los tejidos perilesionales.

Incisión del forúnculo 


  • Punción rápida de la superficie del absceso en la zona de mayor fluctuación con una hoja de bisturí # 11, cortando la piel durante el movimiento de retirada de la hoja en el sentido de las líneas de tensión cutáneas de la zona (entrar pinchando y salir cortando). En caso de que haya dudas puede realizarse una punción y aspiración con aguja 21 G hasta que se compruebe la salida del material purulento, la incisión debe ser amplia para garantizar la correcta y completa salida del pus. Aunque habitualmente no es necesario, se tomará una muestra de pus para cultivo.

Drenaje del forúnculo 


Desbridamiento

  • Se introducirá en la cavidad una pinza de kocher, abriéndola y cerrándola en su interior en todas las direcciones con objetivo de romper los tabiques que se hayan formado y eliminar los restos del tejido necrótico y fibrina. De esta manera logramos la salida del material purulento acumulado y que el interior de la cavidad quede sin restos de infección.

Lavado del Forúnculo 

  • Realizar lavado abundante con suero salino que se inyectará con jeringa aplicando una ligera presión de la cavidad hasta la obtención de un líquido lavado claro.

Introducir mecha de gasa

Extraer mecha de gasa

  • Con la ayuda de las pinzas kocher colocamos un drenaje en la cavidad (mecha de gasa) empapada de solución de yodopovidona dejando una parte en el exterior para su extracción en la siguiente cura, para evitar un cierre superficial que podría dejar material contaminado en su interior. En abscesos de pequeño tamaño y muy superficiales no es necesario.

Apósito


  • El proceso finaliza aplicando un apósito voluminoso y estéril.

Conclusiones

La infección de la piel por el estafilococo es la más común de todas las infecciones bacterianas en los seres humanos, por tanto es importante reconocer cualquier tipo de proceso infeccioso alojado en nuestra piel, para no perder tiempo y ejecutar tratamiento lo antes posible para prevenir el desarrollo de complicaciones que pudieran llegar a comprometer en gran medida nuestra salud.